Como adelantó Nuria ayer, Bea está de vacaciones, y a mí también me ha pedido que escriba algún día.
Para que me conozcáis un poco, además de ser el hermano mediano de Bea, trabajo en Komvida como director de recursos humanos desde hace cinco años. Antes fui abogado, y mi pasión, como descubriréis ahora, es el deporte.
Os confieso que me gusta esta idea del correo diario, principalmente por estos motivos:
Es algo original y auténtico. Aquí no hay fotos bonitas de las vacaciones en Formentera o en Tailandia. Tampoco publicaciones sobre si el teletrabajo es tal o cuál, o sobre qué es ser buen jefe. ¡Cómo me aburre todo esto!
Es mi hermana y la apoyo.
Es una prueba de resistencia y esfuerzo. Y esto es lo que más me gusta.
Precisamente de esfuerzo y resistencia voy a hablar hoy.
El 18 de junio me levanté a las 6 de la mañana con el propósito de andar todo lo que pudiera durante muchas horas seguidas.
Aunque estoy en forma y hago deporte varias veces por semana, no había entrenado mucho en los días anteriores. Solo dos caminatas previas de no mucha distancia.
Quería empezar en Fregenal y terminar en Almendralejo, que está a unos 75 kilómetros. Y tenía presentes dos cosas:
No podía correr en ningún momento ni hacer marcha ligera. Simplemente tendría que andar, andar y andar. Con la ayuda de un bastón, una mochila con comida y bebida a la espalda, y siguiendo las señales de la Vía de la Plata.
Si no llegaba a Almendralejo, tenía que superar, al menos, mi anterior mejor marca, que estaba en 60 kilómetros en 2022, y hacer más de 70.
Aquel miércoles hizo mucho calor en la zona. El GPS marcó que la temperatura media fue de 34 grados y la máxima de 42.
Anduve 66,5 kilómetros ese día en 10 horas y 39 minutos.
O lo que es lo mismo: 9 minutos y 37 segundos por kilómetro.
1.100 metros de ascenso total y 77.876 pasos.
Bebí seis litros de agua.
Sin el permiso de Bea, tomé tres refrescos que no eran Komvida, comí seis barritas de frutos secos, cuatro plátanos, dos porciones de carne de membrillo, varias cerezas (que no cervezas) y dos sándwiches de jamón y queso.
Cuando llegué a casa bebí un litro de gazpacho y comí 5 filetes empanados.
Me encanta la resistencia. Te pone en tu sitio. Y me gusta sufrir haciendo deporte.
Por eso no solo practico los deportes que mejor se me dan, sino también aquellos en los que soy un verdadero desastre.
Me encanta el golf. Juego poco, pero lo cierto es que mi porcentaje de derrotas aquí está cercano al 100%.
Me gana hasta mi suegro de 70 años. No voy a dejar de practicarlo por ello. También te pone en tu sitio la derrota.
Lo fácil es hacer lo que a uno se le da bien.
Lo difícil es poner todo tu empeño en lo que se te da mal para intentar mejorar.
A pesar del mérito de los 66,5 kilómetros, no pude alcanzar los 70 que me había propuesto.
Me quedé a poca distancia de Almendralejo y del objetivo.
Mis piernas estaban bien, los pies también. No tenía ampollas.
Ahora me pregunto por qué no seguí caminando.
No lo sé.
Estaba cansado, sí, pero creo que podría haber continuado una hora más.
Lo positivo: la próxima vez (que la habrá) espero conseguirlo.
Gracias, Edu, por ir a mi encuentro aquel día y traerme de vuelta.
Y gracias, Bea, por tus correos diarios.
Algunos mejores que otros, claro, pero con la única pretensión de contar algo.
Y sin esperar nada a cambio.
Menudo ejemplo de esfuerzo, constancia y resistencia.
Nono
PD: Os dejo por aquí uno de los correos que más me gustó del email de Bea. Para que podáis buscarlo en vuestra bandeja de entrada es "Mi éxito". Si aún no estás suscrito al email de Bea y lo quieres leer, te dejo el enlace aquí para que te suscribas y puedas verlo. Cuando lo leas, sabrás por qué me ha gustado tanto.
PD2: Me comentan por pinganillo que hay disponible en la web algo muy especial para estas vacaciones.


